INTEGRAR LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA EN EL DÍA A DÍA

EL entrenamiento en Atención Plena puede consistir en dar un paseo o conducir de manera consciente, levantarte 15 minutos antes para meditar (es un buen momento para hacerlo, ya que al inicio del día es cuando tu mente está más tranquila y te ayuda a focalizar con más lucidez y determinación la jornada). Puedes utilizar meditaciones guiadas que puedes comprar o bajarte de Internet, sintonizar con tu respiración en distintos momentos del día, cuando comas, al esperar en una cola, etc. Fija una cita de Mindfulness contigo mismo/a y ponte una alarma en el móvil (con un tono relajante) que te lo recuerde. Hoy en día, hay múltiples aplicaciones de móvil que te pueden ayudar a consolidar la práctica. No se trata de proponernos muchas o grandes acciones, sino simplemente, con el corazón en la mano, las que de verdad podamos llevar a la práctica, aquellas que nos ayuden a relajarnos, a parar, a estar presentes. AquÍ dejo 37 pequeños entrenamientos de Mindfulness.

AL ABRIR LOS OJOS POR LA MAÑANA

 En vez de saltar rápidamente de la cama, siéntate en la calma e intenta hacerte consciente de la respiración (con por ejemplo 5 respiraciones). Muchas veces empezamos el día a 120 kilómetros por hora, así sin más, nuestro cerebro ya se despierta acelerado y con un montón de preocupaciones y urgencias dando vueltas de manera caótica. Obsérvate sin juzgarte y pregúntate cómo estás, como te encuentras, cómo respiras, que piensas, que sientes. Esto te ayudará a empezar el día de diferente manera, con conciencia del momento presente.

DEDICA 10/ 30 MINUTOS A MEDITAR

 Por la mañana sienta muy bien y puedes crear un hábito muy poderoso en tu vida (hay gente que lo prefiere por la noche o en otro momento, la clave es que busques tu momento). Los beneficios de esta meditación “mañanera” son tan grandes que mucha gente es capaz de despertarse incluso antes para poder meditar solo porque su cuerpo se lo pide. Puedes empezar usando meditaciones guiadas y con el tiempo hacerlo tu mismo.

ASEO CONSCIENTE

Cuando te duches, te afeites, te laves los dientes, te peines… observa si tu mente ya está anticipándose de nuevo al día, preocupándose y adelantándose a todas las cosas que pueden ocurrir. Cuándo te des cuenta de ello, con cariño y si presión, vuelve a preguntarte: ¿Qué estoy haciendo ahora? La respuesta es: Duchándome. Vuelve entonces la atención a tus sentidos, escucha el sonido de la ducha, huele el jabón, siente la presión del agua en el cuerpo…hazte más presente. Este mismo ejercicio lo puedes hacer al lavarte los dientes, al peinarte, al afeitarte, al maquillarte…

LA DUCHA

Detente un momento antes de entrar en la ducha y haz tres respiraciones profundas. Ponte bajo la ducha. Nota cómo el agua choca contra tu cuerpo (cabeza, hombros, pecho…) y cómo luego cae en diminutos regueros a lo largo del cuerpo.

Fíjate en cómo tu piel queda salpicada de pequeñas gotas de agua. Observa cómo te sitúas en el espacio físico de la ducha y si cambias de posición para facilitar que el agua moje tu cuerpo de forma uniforme.

Observa la temperatura del agua: ¿fría? ¿Caliente? ¿Tibia? ¿Hay alguna zona que notes que se enfría? Nota como experimentas la sensación de estar mojado…

Observa la sensación que experimentas cuando centras la atención en el lavado de las distintas zonas. Por ejemplo el pelo: nótalo mojado sobre tu cabeza… y seguidamente cómo lo recoges sobre tu cabeza, nota el tacto cuando está mojado y su volumen…

Observa cada una de estas sensaciones y cómo te aplicas el champú … , cómo lo distribuyes por todo el cabello, cómo se deshace sobre tu cuero cabelludo, cómo masajeas …

Céntrate en observar sensaciones físicas y observa que nuestra mente no deja de pensar. Observa en qué piensas … Si aparecen juicios de «cómodo-incómodo», «agradable-desagradable», déjalos de lado y céntrate sólo en las sensaciones que experimentas, intenta fijarte en ellas, convierte este momento en un momento de «autoobservación» … Vuelve tantas veces como sea necesario a observar estas sensaciones.

DESAYUNO MILDFUNESS

Cuando desayunes disfruta con todos tus sentidos del desayuno. Por ejemplo, escucha el delicioso sonido borboteante de la cafetera, observa como cae el café en la taza, siente su agradable aroma, mira como los colores se entremezclan a poner la leche, disfruta del calorcito de la taza en tus manos, la sensación en tu boca de los primeros sorbos, como te vas activando… Muchas veces pasamos por encima de cualquier comida, aperitivo o bebida a lo largo del día y ni nos acordamos de lo que lo que tomamos. Practica este maravilloso ejercicio siempre que comas o bebas algo, rodeando con todos tus sentidos ese momento. A lo mejor estás 30 minutos desayunando, a lo mejor cinco, o uno, da igual, practica con atención plena lo que estés haciendo

 DESPEDIRTE CON CORAZÓN

 Si vives con tu familia, compañeros de piso o con pareja, antes de irte al trabajo, tómate un momento para escucharlos con atención plena y conectar realmente con ellos antes de salir. Deja por un momento tus preocupaciones de lado y despídete conscientemente del ellos, con un beso, con un “te quiero”, con un adiós, con un “que tengas un buen día”…

CINCO RESPIRACIONES PARA SALIR DE CASA

 Al salir de casa puedes pararte y hacer 5 respiraciones. En los cambios de escenario durante el día, sienta muy bien pararse un momento y bajar el ritmo un segundo. También puedes dedicarte ese momento en el ascensor, utilízalo para respirar y ser más consciente de tu cuerpo, de tu día, de tus pensamientos…. O puedes, de manera consciente, ir durante un momento más despacio hacia el coche (o hacia la parada de bus o metro), notando el cuerpo y sintiendo cualquier tensión que pueda aparecer.

DESPLAZARSE CON ATENCIÓN PLENA

 El coche es un gran laboratorio de prácticas de mindfulness. ¿Nunca te ha pasado que llegas a tu destino y ni te acuerdas de cómo llegaste? ¿O que vas todo el rato, enfadado y estresado por las prisas? Cambia de dinámica y mientras conduces, de vez en cuando, intenta conducir un poco más despacio, elige el carril lento y utiliza los semáforos en rojo para soltar el volante y notar la respiración (en vez de cabrearte por el tráfico). Disfruta de la canción que estés oyendo, del contacto de tu cuerpo con el asiento…

También cuando vayas en el metro, en el bus… o cuando vayas caminando hacia la oficina hazlo de manera diferente, más consciente, sintiendo tus pasos y como se mueven tus piernas. Muchas veces vamos a toda pastilla por la calle como si no hubiese un mañana. Rompe el automático y date cuenta de cómo andas.

DURANTE TU JORNADA DE TRABAJO

Cuando llegues a tu centro de trabajo, tómate un momento para enfocarte en la respiración antes de encender el ordenador y ponerte a trabajar. De nuevo unas cuantas respiraciones no vienen mal.

Durante tu horario de trabajo, haz que el momento de planificar actividades tenga su propio espacio, resérvalo en tu horario y cuando lo hagas, intenta centrarte en la planificación sin hacer otras tareas (como por ejemplo mirar el correo) Vuelve a disfrutar del arte de hacer una sola cosa a la vez en el trabajo, ya verás cómo aumentas tu rendimiento.

MEDITA, AUNQUE SOLO SEA UN MINUTO

Siempre es buen momento para hacer un minuto de meditación centrada en la respiración. Solo 60 segundos, nada más. Este ejercicio lo puedes hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar. Siéntate, ponte cómodo y céntrate durante un solo minuto en la respiración. El hecho de tomarte ese tiempo es una gran ayuda para encontrar la conexión con tu cuerpo. Muchas veces no nos ponemos a meditar porque nos parece mucho tiempo, pues ya sabes, con este minutillo no hay excusa, recuerda que lo importante es crear hábitos y esta es una buena manera.

 COMUNICACIÓN CONSCIENTE

Practica cuando puedas una comunicación consciente, observando cómo reaccionas, cómo escuchas, cómo funciona tu comunicación no verbal…Proponte escuchar atentamente a quien te esté hablando al menos una vez al día, con todo tu cuerpo, sin juzgar, ni pensar en lo que tienes que hacer hoy, sin hablar tu todo el rato, ni sentirte angustiado por los silencios…

ESTÍRATE

Si te vas a levantar para descansar o tomarte un café haz un simple estiramiento (como si fueses un gato), sienta muy bien cuando sentimos nuestro cuerpo y nuestra respiración al cien por cien.

HACER PEQUEÑAS PARADAS

Puedes si quieres bajarte una aplicación como la de “Mindfulness bell” (con un gong que suena de manera aleatoria a lo largo del día para recordarte que te centres en lo que estés haciendo desde el presente). También puedes ponerte a lo largo del día 6 alarmas (con un sonido suave y relajante). Dos maneras que sirven para recordarte que es momento de atención plena, pararte en ese momento, traer tus pensamientos al aquí y al hora y ser consciente de lo que estés haciendo en eso preciso instante (ya sea estar comiendo macarrones, hablando con alguien, viendo la puesta de sol o conduciendo).

 Recuerda pararte un momento y notar tu respiración en cualquier momento y tan a menudo como puedas. Si tienes una reunión, un examen o una cita y tu respiración está tensa, simplemente date cuenta de ello. El simple acto de darnos cuenta (sin juzgar) puede tener un efecto sanador.

COMER CON ACTITUD MINDFULNESS

Solemos poner más atención en los alimentos que debemos comer, que la atención que ponemos cuando los ingerimos. Comer con actitud Mindfulness consiste en poner atención en cómo comemos. Prueba a comer sin prisas. Cuando comes con calma notas más los sabores y te sacias antes, porque das tiempo a tu cerebro que registre lo ingerido. A la hora de comer, ya sea de menú en el bar o en tu casa, deja a un lado tu portátil, tu Smartphone, los papeleos, el material de lectura y otras distracciones.

Observa tu comida y reflexiona brevemente en todas las fuerzas naturales y humanas que se han juntado para producirla y ponerla a tu disposición.

Percibe el aroma de tu comida antes de comértela.

Cuando le des un mordisco, vuelca toda su atención en la experiencia. Percibe la textura, el sabor y todas las reacciones que puedan ocurrir en tu cuerpo y tu mente.

Si tienes tiempo, mastica más lentamente de lo normal y haz pequeñas pausas entre mordiscos.

Una vez hecho esto, usa la energía que te ha dado esta comida para permanecer más alerta y presente para ti mismo y para tus clientes/pacientes/compañeros… durante el resto del día.

 ¡ASÍ NO!

A veces a lo largo del día parece que nuestra cabeza va a reventar de tantas preocupaciones. Si los pensamientos te desbordan puedes ponerte una gomita en la muñeca (vale cualquiera, incluso esas marrones de los papeles), el objetivo es que tires de ella cada vez que te pilles preocupado o dándole vueltas a algo.

Este ejercicio puede parecer una tontería pero tiene mucha base, la primera (y la más importante) es que cada vez que te hagas un “Plas!” en la muñeca, serás un poco más consciente de tus preocupaciones y romperás esos pensamientos automáticos que pueden llevarte a estar dándole vueltas a algo minutos y ni enterarte. Además de regalo le das un mini castigo al cerebro diciéndole: ¡Así no!

 APAGA EL MOVIL

De vez en cuando apaga el móvil, ponlo en modo avión u olvídatelo en el cajón del despacho. También puedes por la tarde cerrarlo y ya no mirar más cosas de trabajo. Sienta muy bien estar sin él y saber usar el móvil de manera consciente y desde el presente es un ejercicio muy valioso de mindfulness

 VOLVIENDO A CASA

Recuerda que no sirve de mucho ir corriendo a casa para poder relajarte cuanto antes. Quizá es mejor conducir un poco más despacio, intentando ir bajando el ritmo o ir andando menos rápido. Puedes apagar la radio y practicar un MOMENTO DE SER: cómo está mi cuerpo, mis pensamientos, sentimientos, respiración, observando y reconociendo lo que hay ahora.

AUTOCHECKING

A lo largo del día también puedes hacer un momentito de “autochecking”. Párate un momento e intenta ser consciente del estado de tu cuerpo (y de tu mente). ¿Estás tenso? ¿Cómo es tu postura? ¿Te duele la espalda? ¿Estás apretando las mandíbulas? ¿Y los puños? ¿Cómo estás respirando? Solemos olvidarnos de nuestro cuerpo en el día y día, por eso este entrenamiento viene de perlas para estar más en contacto con nuestro cuerpo para darnos cuenta que nos está diciendo. Una práctica aun mayor en este sentido sería practicar cualquier variante de yoga.

LIMPIA, ORDENA, PLANCHA… CON ATENCIÓN PLENA.

Cualquier tarea de casa puede ser un ejercicio maravilloso de mindfulness. En vez de hacerlo a todo correr, frustrado por tener que limpiar o pensando en otras cosas, párate un momento y por ejemplo, si friegas los platos siente el agua en tus manos, la textura de la esponja, el ruido del agua cayendo…Cuando acabes también párate un momento a saborear y disfrutar la sensación de orden y limpieza final

 HACER DEPORTE

Si haces deporte también aquí hay una oportunidad para la práctica de mindfulness. Puedes prestar atención a tres elementos, la respiración, las posturas que vayas adoptando y los movimientos que haces. Por ejemplo, si estás corriendo intenta durante un rato no escuchar música y siente al aire en tu piel, escucha tus pisadas y los sonidos que te rodean, se consciente de tu respiración acelerada. Si te viene una oleada de preocupación en tu mente, déjala pasar y trae de nuevo tu atención hacia tu cuerpo.

 NO ES LA HORA DE LA PREOCUPACIÓN

¿Sigues dale que te dale con las preocupaciones? Pues aprende a elegir preocuparte a la hora que quieras del día de manera consciente. Normalmente nunca eliges tus preocupaciones, son ellas las que te eligen a ti (machacándote en pedazos). Por eso un muy buen ejercicio es ponerse un horario para “preocuparse” (por ejemplo de 20:00 a 20:20), durante ese tiempo puedes estrujarte la cabeza si quieres con tus preocupaciones pero en cuanto toque la alarma, para y dedícate a otra actividad.

CON LOS AMIGOS

Si tomas una cervecita con los amigos…toma una cervecita con los amigos. Fuera móvil, fuera fotos de Instagram, fuera WhatsApp, fuera preocupaciones de trabajo en tu cabeza. Ríete, disfruta, conversa, pregunta, escucha, baila…Hasta puedes proponer a tus amigos una práctica que viene genial: Cuando os vayáis a cenar fuera poned todos los móviles encima de la mesa y el primero que lo coja, paga la cena. Casi todo se disfruta más sin móvil, en serio.

 CENAR

Para mucha gente la cena es el momento más calmado del día, no hay la excusa de “No tengo tiempo”, así que aprovéchala para disfrutar al máximo lo que estés haciendo (incluido cocinar).

 VER LA TELEVISIÓN

Si ves la tele por la noche, deja de hacer zapping al ritmo de tus preocupaciones. Mejor que pongas una peli o serie e intentes meterte en ella al máximo: apaga la luz, deja de andar con el móvil, ni de leer las noticias en internet, ni de hacer mil cosas a la vez. Simplemente mira la peli y disfrútala.

 PRACTICA EL SEXO

El sexo es una práctica inmejorable de mindfulness, no pases por encima de tus relaciones sexuales como si fueses un elefante en una chatarrería. Pon de vez en cuando velitas, apaga el móvil, date un tiempo, si prisas, viviendo al máximo tus relaciones sexuales.

 PARA ACABAR EL DÍA

Recuerda las cosas buenas que te han pasado ese día y da las gracias a la vida por ello. Prueba una meditación guiada (que con el tiempo hagas tu mismo, sin ayuda). Si ya la has hecho por la mañana puedes volver a respirar 5 veces. Acaba el día leyendo un buen libro. No te lleves el móvil a la cama

GESTIONAR EL ESTRÉS

Cuando sientas estrés, concéntrate en tu respiración, realiza un par de respiraciones diafragmáticas, percibe y acepta la sensación de agobio. Piensa “Este es mi cuerpo ayudándome a enfrentar este reto”, así activas la parte reflexiva de tu cerebro (el neocórtex) que te ayuda a ver la situación con más claridad para encontrar una solución a la situación que te estresa.

 ENTRENAR LA ESCUCHA MINDFULNESS

Cuando estés escuchando a una persona y haya terminado de hablar, resume parafraseando lo que te ha dicho.

Parafrasear significa utilizar las mismas palabras que ha utilizado el otro. Con este gesto consigues que tu interlocutor se sienta escuchado.

Puede que en tu día a día no puedas parafrasear en cada momento lo que la otra persona te dice, pero escúchale como si lo fueras a hacer. Cuando escuchas con Atención Plena eres capaz de captar incluso el estado anímico del otro/a y te ayuda a comunicarte con más profundidad.

TRATAR CON LOS “MALOS MODALES” DE LOS DEMÁS

Cuando alguien te interrumpa varias veces o te diga/escriba algo “feo” ya sea tu compañero/a, tu jefe/a, un cliente o un usuario, observa tu reacción mental y cómo tu cuerpo se tensiona. Entonces pon atención a tu respiración, asume que esa persona ha podido tener un mal día y prueba a no juzgarle. Desde esta perspectiva te será más fácil adoptar una postura positiva. Si te es posible ten un gesto conciliador y amable. Si no puedes, o la otra persona lo rechaza déjalo correr.

EVITAR LA MULTITAREA

¿Te ves en ocasiones haciendo varias cosas al mismo tiempo y a la vez no prestando Atención Plena a ninguna?

Eso de que podemos hacer dos cosas a la vez bien, es una ilusión, porque en una de ellas o en las dos, no estamos poniendo Atención Plena.

Ejemplo: cuando comes mientras trabajas, ¿comes o trabajas? Al final es difícil estar en dos cosas a la vez sin que una no se vea perjudicada en términos de atención.

A veces nos da la impresión que todo es urgente e imposible de llevar a cabo. Pero no es así. Dedica tiempo todos los días a planificarte y a priorizar dejando tiempo para los imprevistos del día a día. Averigua qué es lo importante y hazlas en orden.

Tampoco tiene sentido que planifiques agendas irreales porque te causarán más frustración y estrés. Cuando dedicas parte de tu tiempo y te concentras en establecer prioridades, creas un ambiente adecuado que te ayuda a lograr tus objetivos.

Haz una tarea detrás de otra, prestándole toda tu atención a cada una, así evitarás errores.

 BAJAR EL RITMO

Cuando te sorprendas actuando a toda prisa, haz una pausa y respira hondo. Como ves la clave está en parar y respirar, así de sencillo.

Cuando te planifiques, no programes tus actividades una detrás de otra, deja espacio entre ellas. Así, si una tarea te ocupa más tiempo te estresarás menos.

Planifica descansos y cúmplelos.

Reduce tus compromisos y dedícate tiempo a ti.

Ten una actitud Mindfulness y haz las cosas con tiempo de sobra en lugar de intentar ganar tiempo para poder hacer más cosas.

Es un pequeño cambio de mentalidad que te permite sacar más provecho a lo que haces. Se trata de bajar el ritmo para ser más eficiente haciendo honor al refrán: “Vísteme despacio que tengo prisa”.

CONFIANZA CORPORAL

 ¿Has considerado que tu lenguaje corporal podría estar enviándole mensajes a tu cerebro? Investigaciones recientes indican que tu forma de sentarte o de estar de pie afecta al funcionamiento de tu cerebro.

Si actúas con confianza, en cuestión de minutos cambia el equilibrio químico interno, tu cuerpo lo empieza a notar y tu cerebro se lo empieza a creer.

Durante las meditaciones sentadas, se adopta una postura recta pero relajada, no solo porque fluye mejor la respiración sino porque estás mandando un mensaje de confianza a tu mente.

Algunas posturas te ayudan a actuar con más confianza: espalda recta, hombros relajados, hablar más despacio, repartir el peso del cuerpo por igual entre ambas piernas,…así que ya sabes, modifica tu postura y te sentirás mejor y transmitirás más seguridad.

EL ANDAR TONTO

 La siguiente práctica es una variación del “Ministerio de los Andares Tontos”, de los Monty Python, que puede encontrarse en YouTube,

Los maestros de yoga y de meditación la enseñan como una forma divertida de habilitar el cuerpo. Y es una gran práctica para los niños. También hemos descubierto que algunas personas que sufren de ansiedad, depresión y trauma, pueden beneficiarse de estas prácticas

Tómate un tiempo para hacer un “andar tonto”. Esto puede implicar dar pasos grandes, andar de lado como los cangrejos o caminar hacia atrás. Puedes saltar si quieres.

Intenta habitar tu cuerpo mientras caminas, y percibe las sensaciones. No te preocupes por la apariencia, este ejercicio trata sobre divertirse y aprender a estar en tu cuerpo.

CONTESTAR AL TELÉFONO

 Cuando suene el teléfono, escucha su sonido antes de hacer ningún movimiento para contestar la llamada.

Cuando descuelgues el teléfono, siente su peso, textura, temperatura y otras propiedades físicas.

Si compruebas el identificador de llamadas, advierte cualquier pensamiento y sentimiento que aparezca, tanto si reconoces el nombre y el número como si no.

Cuando comience la conversación, sé consciente del habla y de la escucha. Escucha el sonido de tu propia voz. Escucha el sonido de la voz de tu interlocutor. Observa las reacciones que emerjan, y si te ves atrapado en ellas, permanece junto a tu cuerpo o junto a otra ancla.

Cuando finalice la llamada, detente un momento y redirige la atención al cuerpo, prestando especial atención a las áreas de opresión o de tensión. Respira dentro de estas áreas y comprueba si es posible hacer espacio para las sensaciones antes de continuar con tu día.

SENTADO EN UN PARQUE.

Siéntate en un postura cómoda, primero vamos a hacer tres respiraciones profundas.

Ahora centra la atención en el paisaje que tienes delante: ¿qué hay en este parque?

Árboles, qué tipo de arbustos, bancos, espacios infantiles, ¿cómo se distribuyen estos elementos? Observa los árboles, su tamaño, cada una de sus partes (el tronco, las ramas, la copa, cómo son las hojas), ¿son todos iguales? Observa las semejanzas y diferencias.

Nota las sensaciones corporales que experimentas, ¿frío?, ¿calor por el sol?, ¿dureza del banco? Observa las personas que hay, lo que hacen…, detente un poco en observar qué pensamientos vienen a tu mente cuando te fijas en las personas… , es posible que los califiques por su aspecto o por lo que hacen o no hacen, o que de un dato saques una conclusión (“qué madre tan pesada”, “hay mucha gente desocupada y sentada en los bancos”). Nota que hacer estos juicios te crea un tipo de emoción y que otros te pueden crear lo contrario (“qué abuelo tan cariñoso con su nieto”)… Observa cómo tu mente te trae estos pensamientos y emociones… Nótalos, obsérvalos y vuelve a la tarea propuesta… Continúa observando lo que ves, lo que notas… Es posible que te vengan pensamientos ajenos a la tarea. Obsérvalos, no te juzgues, imagínate que los pones sobre una cinta transportadora que se los lleva y sigue centrando tu atención en la respiración. Hazlo una y otra vez, tantas veces como sea necesario.

UN OBJETO DE TAMAÑO PEQUEÑO.

Inicia el ejercicio realizando tres respiraciones profundas.

Seguidamente fija los ojos en un punto y coge el objeto. El ejercicio consiste en inspeccionarlo con las manos. Tócalo y céntrate en su forma y en las sensaciones que experimentas al tocarlo. Observa con detenimiento cada una de sus partes, las diferentes formas que tiene cada una de ellas: angulosas, rectas, curvas… Nota su textura: ¿áspera, rugosa, suave, lisa? ata la sensación que experimentas si has identificado de qué se trata o si, por el contrario, no encuentras la respuesta.

Observa, si se produce alguna contrariedad, cómo te sientes y qué piensas. Nota si te vienen pensamientos que juzgan el objeto o a ti mismo y las emociones que te generan. Nota todo esto, luego déjalo de lado y sigue con la tarea… Simplemente nota qué te dice tu tacto. Si en algún momento tu mente se distrae o aparecen pensamientos relativos a otros temas, no te juzgues, simplemente nota, observa que te has desviado y vuelve a resituar tu mente en la tarea propuesta. Hazlo una vez y todas las que sean necesarias.

UN TROZO DE CHOCOLATE.

Vamos a hacer tres respiraciones profundas. Coge el trozo de chocolate y póntelo en la boca. No lo mastiques, deja que se deshaga lentamente en la boca. Nota cómo se disuelve, nota el sabor, nota la textura, nota el sabor residual que queda en tu boca, y dónde lo notas, nota como poco a poco se va perdiendo … Si te viene alguna idea ajena a este ejercicio, nótala, apártala y sigue centrado en la tarea propuesta. Hazlo una y otra vez.

 

2 comentarios sobre “INTEGRAR LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA EN EL DÍA A DÍA

  1. Te voy a contar una pequeña historia sobre la atención consciente. Esto sucedió en un retiro zen de un conocido maestro vietnamita. Estábamos comiendo, y la hija de uno de los asistentes se cayó por un hueco del comedor hasta la planta baja.
    En ese retiro de atención plena sólo se oyó un Oh tras el golpe, y excepto una chica y yo no se movió ni Dios. Ni se les ocurrió llamar a urgencias ni nada de nada. Los monjes se pusieron a rezar y el resto levantados mirando el espectáculo.
    Lo siento, prefiero no tener atención plena y seguir siendo quien se levantó corriendo y se acercó a ayudar.

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