Aceptación Radical

Lo mas curioso y paradójico es que precisamente cuando me acepto a mi mismo tal como soy es cuando puedo cambiar .

Carl Rogers.

 

Una de las mayores tragedias de nuestras vidas es que, aunque tenemos la libertad a nuestro alcance, podemos pasarnos años y años atrapados en unas mismas pautas viejas. Sumidos en nuestros miedos de la falta de valía, de la comparación social, de la exigencia de ser buenos en todo y de las demás normas competitivas con que nos ata la sociedad actual, nos acostumbramos a encerrarnos en nuestra propia jaula de la autocrítica y de la ansiedad, llenos de inquietud e insatisfacción y nos volvemos incapaces de vivir nuestra vida con la bondad y la compasión a la que todos tenemos derecho.

El primer paso para salir de la jaula, en la que nos ha atrapado la sociedad actual, es aceptarlo absolutamente todo de nosotros mismos y de nuestras vidas, a base de abrazar con desvelo y con solicitud nuestras vivencias de cada momento.

Aceptarlo absolutamente todo quiere decir ser consciente de lo que esta pasando en nuestro cuerpo y en nuestra mente en un momento dado, sin intentar controlarlo, ni juzgarlo ni evitarlo. No quiere decir que consistamos las conductas dañinas, ni las nuestras ni las de los demás. Se trata de un proceso interior de aceptar nuestra vivencia concreta y del momento presente.

Este reconocer con claridad lo que pasa dentro y fuera de nosotros, observando lo que vemos con un corazón abierto, amable y amoroso, es lo que Tara Brach llama “Aceptación Radical”.

La Aceptación Radical se opone radicalmente a nuestras reacciones condicionadas. Cuando surge el dolor físico o emocional, nuestra reacción refleja consiste en resistirnos a él, no solo tensando el cuerpo y contrayendo los músculos, sino contrayendo también la mente. Nos perdemos en pensamientos acerca de lo que va mal, de cuánto durará, de lo que debemos hacer al respecto y nos echamos la culpa de lo que esta pasando, sintiendo que estamos fallando, y interiorizando cada vez con mas fuerza la idea de que somos débiles o malos y de nuestra falta de valía.

Cuando nos perdemos en nuestras historias, nos distanciamos de nuestras vivencias reales. Mientras no asomamos al futuro, o mientras repasamos el pasado, abandonamos la experiencia viva del momento inmediato.

Y cuando las cosas nos van bien, dudamos merecerlas o tememos que nos va a pasar algo malo, ya que nuestro disfrute siempre está enturbiado por el miedo a perder y la ansiedad por conservar lo que poseemos y nuestra necesidad compulsiva de ampliarlo.

La Aceptación Radical empieza a desplegarse cuando nos asomamos a la vivencia del momento, soltando nuestras historias y acogiendo con suavidad nuestro dolor o nuestro deseo. Las dos partes de la aceptación verdadera (ver con claridad y acoger nuestra vivencia con compasión) dependen la una de la otra.  Las dos nos permiten vivir una vida plena y llena de bondad amorosa.

Ver con claridad tiene que ver con Atención Plena, cualidad de la consciencia que reconoce con exactitud lo que esta pasando en nuestra vida en cada momento. Es una presencia, en nuestra vida, atenta, incondicional y abierta: nos mostramos dispuestos a estar con lo que surja, sea lo que sea, aunque también deseemos cambiar la situación.

Este reconocimiento de la verdad de nuestra vivencia es inseparable de la Aceptación Radical: No podemos aceptar sinceramente una vivencia si no estamos viendo con claridad lo que estamos aceptando.

El otro gran punto de apoyo de la Aceptación Radical es la compasión, definida como la capacidad de relacionarnos con lo que vemos con ternura, bondad y solidaridad. En vez de resistirnos a nuestros pensamientos de pena, de miedo, de ansiedad… abrazamos nuestro dolor con bondad amorosa.

De este modo la Aceptación Radical (Atención Plena + Compasión) nos libera del torbellino de acción reacción y nos ayuda a encontrar el equilibrio y la claridad que nos pueden guiar a la hora de elegir que conducta seguir.

Pero la Aceptación Radical no solo la podemos aplicar a las vivencias de cada momento, igualmente podemos aplicar la atención consciente y la compasión a nuestras pautas de pensamiento y de sentimientos, de conductas y de sucesos que conforman nuestra experiencia vital.

La Aceptación Radical nos ayuda a entender los patrones de pensamiento, emoción y conducta que atrapan nuestras vidas y con ello nos da la posibilidad de elegir libremente, vivir una vida basada en la bondad amorosa y en el crecimiento como seres únicos, irrepetibles y especiales, que es en realidad lo que somos cada uno de nosotros.

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