Nuestra voz interior

¿Cómo te hablas a ti mismo, a ti misma? ¿Cómo suena tu voz interior? ¿Esa que está dentro de tu cabeza y que solo tú puedes oír?

Todos los seres humanos tenemos nuestra voz interior y a cada uno nos suena de manera diferente. Para algunas personas puede ser la fuente de su bienestar, para otras una voz abrumadora y dolorosa que les sabotea y les amarga la vida.

Si te paras un momento y dedicas un poco de tu tiempo, puedes darte cuenta de que se siente al ser tú y de cómo se relaciona contigo tu voz interior.

Puede que tu voz interior sea cálida, que te hable con bondad y compasión, que te anime a alcanzar metas, a relacionarte con otras personas, a trabajar por el planeta… En resumen, que te haga sentir feliz al implicarte en tus pasiones y en las aportaciones que haces.

Pero también puede que te haga sentirse decepcionado de ti mismo, enfadado o deprimido o hacerte vivir un duelo más intenso de lo que puedes soportar.  La tonalidad emocional que sientes al detenerte un momento puede resultarte tan abrumadora y dolorosa que evites a toda costa estar a solas con tus pensamientos, que evites escucharla y crees a tu alrededor una serie de conductas evitativas que abarquen todas las horas del día.

Para otras personas su voz interior puede tener una valencia neutra y carente de emoción. A estas personas su voz interior les invita a revisar los niveles de planificación conceptual de la vida y las relaciones sociales y a comprobar si la vida propia va por buen camino y si todas las piezas en movimiento marchan en la dirección correcta. En este caso nuestra voz interior puede que esté totalmente desprovista de emoción, cualquiera que sea su tono.

Aunque no la podamos o queramos oír, podemos suponer cuál es el tono por el modo en que nos hablamos a nosotros mismos o por la manera en que pensamos sobre los demás y actuamos en el mundo.

¿De dónde procede esa voz interior y por qué es tan distinta para cada ser humano? Porque nuestra voz interior es la suma de todas nuestras experiencias desde el momento de nuestro nacimiento. Sí hemos tenido la experiencia de ser reconocidos, amados y cuidados satisfactoriamente por personas que han sido y son importantes para nosotros (progenitores, abuelos, maestros…)  nuestros pensamientos pueden tener un tono tranquilo y apacible. Si por el contrario las personas han tenido o hemos tenido otra experiencia de vida (progenitores que nos exigen la perfección, o que están demasiado ocupados para dedicarnos tiempo, o simplemente que nos abandonaron) entonces, nuestra voz interior puede sonar muy diferente, nuestra voz interior puede ser implacablemente negativa e incluso cruel.

Una vez que empezamos a prestar atención a nuestra voz crítica interior podemos descubrir que hay muchas maneras en las que se manifiesta y distintos niveles de autorrecriminación. Esto es importante, porque para cambiar nuestra voz interior crítica, por una voz bondadosa y compasiva, lo primero es conocer la manera en la que esa voz interior nos habla:

  • Puede que nuestra voz interior sea absolutamente desdeñosa con respecto a la necesidad de realizar un trabajo de curación, preguntándose por qué la gente o tu mismo, están tan afectados por una infancia o por un pasado e el que según nuestra voz interior “no pasó nada”.
  • Otras veces nos compara y evalúa con los demás. “Si esa persona ha sido capaz de resolver el problema ¿por qué tu no?”
  • El nivel de recriminación, también, puede ser alguna vez casi invisible: una vergüenza una disociación, un encogimiento que se produce como respuesta a una autoevaluación negativa que nos hacemos a nosotros mismos ¡no valgo para nada!
  • A veces es una voz de culpabilización que ataca el yo por encogerse y desaparecer. ¿qué clase de idiota eres?
  • También puede intentar mitigar nuestros errores a través de un mantra permanente, “no tengo tiempo para nada”, “estoy agobiado”, para intentar mitigar nuestro dolor.
  • Finalmente, una forma sibilina de ataque de nuestra voz interior es una vez que comenzamos a realizar un trabajo de curación, entonces lo que hacemos es culparnos por habernos culpado y evaluado, o por no haber avanzado mas en el camino de la curación.

¿Cómo trabajar nuestra voz interior para hacerla cálida, bondadosa y autocompasiva?

  • Lo primero que tenemos que tener claro es que nuestro lenguaje interior nunca es neutro y la forma en que nos hablamos crea conexión o distanciamiento, tanto con nosotros mismos, por como nos hablamos; como con las personas que nos importan, por como nos comportamos.
  • Déjate ser querido, conocido, acogido por los demás, siéntete cerca de las personas que te aman, recuerda como te quieren y que hacen para quererte y cuidarte, cuando sufres o estás pasando un mal momento.
  • Dedica tiempo a cuidarte, date un masaje, escucha música, tómate una taza de té, hacer deporte…
  • Relaciónate. Nunca te alejes de tus seres queridos, cuida a tus amigos, reparte abrazos, despliega bondad y compasión en tus relaciones y cuida de todos los seres que te rodean, como lo harías con la persona a la que mas quieres.
  • Medita y haz crecer tu espiritualidad leyendo libros inspiradores, escuchando a personas por las que sientes bondad y calidez, llevando a la práctica tus valores mas interiorizados…

Finalmente recuerda que nuestra voz crítica interior no la vamos a cambiar en un día, una semana o un mes, que necesitamos tiempo para cambiarla, como cuando queremos cambiar cualquier hábito o conducta. Pero no olvides que, por muy fría, brutal o despiadada que sea, siempre la podemos cambiar por otra mas cálida y amable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s