PROCESO DE CAMBIO Y APRENDIZAJE AUTODIRIGIDO (Richard Boyatzis)

Un proceso de  cambio autodirigido pasa irremediablemente por un aprendizaje autodirigido, que definimos como  el desarrollo, potenciación o mantenimiento intencional de alguna característica de lo que somos y/o de lo que queremos ser. Para ello es fundamental tener una idea muy clara tanto del yo ideal, lo que queremos llegar a ser, como del yo real, lo que somos ahora. Este aprendizaje autodirigido será más efectivo cuanto más se comprenda el proceso propio del cambio que es necesario para poder realizar la transformación y, de sus pasos.

Boyatzis desarrolló un modelo de aprendizaje de 5 pasos muy adecuado para poder utilizarlo en el camino del cambio personal. Este modelo de aprendizaje es un ciclo repetitivo que puede emplearse a lo largo de toda la vida para ir adaptándose a los distintos cambios que una persona va realizando en su camino.

Las 5 fases del proceso son: Sigue leyendo “PROCESO DE CAMBIO Y APRENDIZAJE AUTODIRIGIDO (Richard Boyatzis)”

Elegir la forma en que queremos vivir.

A lo largo de la vida no enfrentaremos a situaciones que no hemos elegido pero que sucederán de todos modos: Un accidente que nos pone frente al dolor físico, una muerte que nos pone ante sentimientos de pérdida, una enfermedad que rompe nuestro ritmo vital. Las consecuencias para nuestras vidas se derivan no de estas situaciones, que forman parte de la misma vida, sino de las acciones que emprendemos para enfrentarnos a estas situaciones.

Podríamos decidir claudicar, buscar soluciones de evitación, tratar de eliminar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones para no enfrentarnos a nuestra realidad y al sufrimiento que esta nos provoca. A corto plazo podría parecer que estas soluciones funcionan, pero con el tiempo acabaríamos recluidos dentro de nosotros mismos, perderíamos vitalidad, nuestra vida se encogería y nos daríamos cuenta que no han funcionado y que estamos peor que al inicio de dicha situación.

Igualmente podríamos tomar la decisión de aceptar dicha situación y responder según los valores que de verdad nos importan y nuestra forma de entender la vida, de comprometernos con estar presentes y de vivir valiosamente el tiempo que tenemos, portando en nuestra mochila el dolor que nos provocan están situaciones. Sigue leyendo “Elegir la forma en que queremos vivir.”

Sufrimiento humano y bienestar.

Todos hemos pasado por la experiencia de ir caminando por la calle, en un momento en el que teníamos un día especialmente malo, y mientras mirábamos a nuestro alrededor, a las personas con las que nos cruzábamos pensábamos que lo tenían todo controlado, que eran felices,  que estaban satisfechas con sus vidas y se nos venía una y otra vez un pensamiento recurrente  que nos repetíamos a nosotros mismos: ¿Por qué no puedo ser tan feliz como el resto de la gente? ¿Por qué me pasa esto a mí? Ellos no sufren como sufro yo, a ellos no les pasa lo que me pasa a mí, ellos no se sienten como si una nube oscura estuviera siempre al acecho, amenazadora, sobre sus cabezas.

Pero esto no es así. Todos los seres humanos tenemos dolor. Si uno vive lo suficiente ya habrá experimentado o experimentará la desgracia de la perdida de alguien a quien ama. Cada persona concreta ha experimentado o experimentará dolor físico. Todo el mundo ha sentido tristeza, vergüenza, ansiedad, miedo, perdidas. Todos tenemos recuerdos que nos resultan embarazosos, humillantes o vergonzosos. Todos llevamos ocultos, en el interior, secretos dolorosos. Además la gente no solo sufre, provoca sufrimiento en otras personas en forma de sesgo, prejuicios y estigmas de una manera que parece tan natural como el respirar.

El hecho de ser humano implica sentir dolor de un modo mucho más penetrante que lo pueda experimentar cualquier otra especie de la tierra.

Ninguna cosa externa nos asegura la liberación frente al sufrimiento. Ni siquiera es suficiente cuando nosotros, los seres humanos, disponemos de todo aquello de lo que, por lo general, echamos mano para valorar el éxito externo: padres cariñosos, hijos estupendos, seguridad financiera, pareja comprometida… Podemos tener todo esto y más y aun así sentirnos desgraciados, experimentar dolor, no encontrarle sentido a la vida. Todo esto lleva a una conclusión: el sufrimiento es característica básica de la vida humana.

Aceptada la premisa de que el sufrimiento humano es la norma  y no la excepción en la vida, la pregunta es ¿Se puede ser feliz cuando estamos sufriendo? Hay muchas respuestas a esta pregunta. A mí personalmente me parece que aceptar la situación (Esto es lo que hay) y seguir viviendo la vida que uno ha elegido vivir (con sus valores, sus relaciones con los demás, sus proyectos, etc.) es la fórmula que nos permitirá crecer en bienestar emocional, relacionarnos desde la empatía  y el compromiso con los demás y en definitiva ser más felices.

El humor como fortaleza psicológica